cruzando el río, trotando con alegría, empezamos el recorrido por la Vereda de la Estrella.
Como se puede apreciar, no eran las nueve de la mañana, y el sol nos castigaba ya "inmisericorde", por lo que se agradece la sombra que nuestro centenario "Abuelo" brinda al caminante de esta maravillosa Vereda.
Con paso firme, nos dirigimos al desvío del antiguo refugio del Vadillo, para cruzar el rio por el puente del Burro, para lo cual, preguntamos a dos personajes que encontramos en el camino y que nos dieron la información más acertada, ya que ellos son los titulares del puente que hemos de atravesar.
Bromas aparte, José Antonio y yo llegamos al desvío en menos de una hora desde que partimos del barranco (no está mal para el calor que hace) y toca esperar a los demás para empezar la subida más dura, pero la sombra de los pinos va a ser de gran ayuda.
El rio lleva un importante caudal fruto del deshielo, y el frescor que da es notable, entran ganas de quedarse, pero no.....toca subir, y a ello vamos.
También descansamos y disfrutamos de las vistas (perdonad si me repito, pero es la constante en esta excursión); a las imágenes me remito:
Después de algo más de hora y media, alcanzamos nuestro objetivo: el refugio de la Cucaracha, situado en un enclave privilegiado, y punto de partida de otras marchas de largo recorrido a cotas más altas (Peña partida, lavaderos de la Reina, Vacares, Alcazaba, Mulhacén, etc...)así como descender al refugio del Aceral para alcanzar el rio Real, atravesándolo para regresar a la Vereda de la Estrella en las estribaciones de Cueva Secreta. Este recorrido lo dejaremos para el otoño.
È voila: el refugio de la cucaracha, con su imagen casi invariada en tantos años de caminante por estos lares (esperemos que permanezca para generaciones venideras); el esfuerzo merece una recompensa, y José Antonio está dando buena cuenta de ello.
En esta ocasión, Juan no ha traido mantel, pero lo importante eran las viandas, y doy fe que no faltaron, así como un reconfortante café con leche condensada y sus galletitas correspondientes.
Como ya es habitual, Juan deja el recuerdo de nuestra "Ito" y antes de irnos, echamos un vistazo al refugio por dentro, que no está mal: se puede pasar una noche en él.
Bueno, pues así las cosas, hemos de volver, felices de haberlo conseguido y tristes por lo que dejamos atrás: hay que mirar al frente, a lo lejos, una cervecilla nos espera...(o dos)
Parece una postal, verdad?
Y esto fue todo, amigos. Os echamos de menos a los que no pudisteis venir, pero nos acordamos de brindar por todos.jejejeje...
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