Continúa el mes de Octubre sin ofrecernos la cara típica del otoño, aunque las mañanas son frescas, por lo que aprovechamos para citarnos temprano este domingo en el Parque de Bomberos con la intención de realizar la subida al Peñón de la Mata. Los polares ya se hacen necesarios, y un rato de charla hasta que llegan todos, también. Mucha gente hoy, lo que es de agradecer, pero algunas ausencias que se echan en falta.
Parece la parada del autobus, pero no, es un banco colocado estratégicamente.
¿Ya están todos? Pues vamos hacia Cogollos Vega, por el camino de las Acequias, punto de salida de esta marcha.
Una vez aparcados, revisamos vestimentas, bastones, mochilas y, por supuesto, que no falte agua y comida.
El sol aún no cae por aquí, por lo que la chaquetilla no sienta mal; ya habrá tiempo de quitársela cuando empecemos la subida.
Lo que os decía, ya toca desvestirse y a lucir tipo. Y eso que llevamos media hora de "leve subida". Desde esta explanada, ya podemos divisar, recibiendo la luz solar en todo su esplendor, la meta de nuestro caminar.
Aunque Yasmeen parece que duda si es allí o no. Bueno, siguiendo a los demás, llegaremos a alguna parte.
Algunas formaciones rocosas tienen caprichosas siluetas que no han sido dibujadas por la mano del hombre.
Como siempre, parecemos "cabras locas" buscando un sendero inexistente que nos lleve a la entrada natural del Peñón, pero al final, la encontramos (como no podía ser menos), no sin cierta dificultad.
Después de tanto trochear, las caras de felicidad son evidentes...no?
...y las vistas también merecen el esfuerzo. Como recompensa, estamos dispuestos a dar buena cuenta de las viandas que preparamos al efecto.
Y un buen trago de vino, de la bota de Juan, siempre es bienvenido.
A partir de aquí, decidimos subir a lo más alto, para visitar las trincheras de la guerra civil, pero voluntariamente, por lo que algunas personas decidieron quedarse para cuidar de las mochilas de los demás.
Separando las rocas para que pase la gente....qué fuerte estoy!!
Recuerdo en la cumbre.
Restos del mundial de la selección de fútbol del 2010.
Visi no se cree que esta construcción lleve allí tantos años.
Vigilando que no se caiga nadie.
Paco Sabio nos deja una de sus típicas fotos de naturaleza...de excepcional belleza.
...y éste es el autor de esas fotos...el de la camiseta amarilla, claro.
Felices de terminar, nos encaminamos hacia el aparcamiento y...en busca de las cervecillas
¡Cuánta gente! Esto parece un viaje organizado....y no tiene nada que envidiarle...ehh!
Estas últimas imágenes no tienen comentarios, ni los necesitan, solo basta con mirarlas.
¡¡Hasta la próxima!!