Comenzamos la caminata por el carril que parte de la Granja Escuela, trocheando a veces por el sendero que atraviesa el pinar para recortar camino, no sin detenernos de vez en cuando para observar los montes que nos rodean.
A pesar de que se han llevado a cabo labores de limpieza y saneo del bosque en la primavera pasada, es obvio que la maleza inunda todo el terreno, con el evidente riesgo de incendio.
El sendero nos lleva a través de los pinos hasta salir al cortafuegos, que con una ligera ascensión, nos acerca a Ermita Vieja; parada obligada y merecida para reponer fuerzas y continuar hasta la meta.
Por fin llegamos.
Los artífices de esto: el sherpa y el reportero gráfico.
A guardar, a guardar, que nos vamos...
Último sacrificio para llegar a la cuerda que nos separa del valle de Dúrcal y Padul. La vista lo merece.
A partir de este punto, la subida por la cuerda de la silleta nos va a llevar a lo más alto, donde haremos el correspondiente desayuno, que ya les veo a todos con cara de hambre.Y a recoger, que seguimos la cuerda para llegar al vértice geodésico.
Este no es el vértice, soy yo; está más adelante.
Este sí es.
Buenas vistas desde arriba.
De este mirador, a otro más espectacular aún: la piedra ventana; ojo excepcional desde el que se divisa hasta la costa, si la bruma no lo impide.
Después de tanto escalar, toca regresar....así que de vuelta por donde vinimos y en busca de las cervecillas.
...y aquí estamos con las jarras de Red Bull para recuperarnos...ah! no, es cerveza...bueno, hasta la próxima.
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