El fresco matinal sirve para despertar nuestros sentidos. Toca reunirse en menos vehiculos (por lo de la contaminación y eso) y salimos en dirección al Canal de la Espartera, punto de partida de la caminata.
Comenzamos el descenso en dirección a la cascada del rio, con el sol despuntando ya por encima de los Alayos, charla distendida y paso firme.
La cascada ya suena al fondo, el caudal del rio es importante aún, todavia quedan neveros en la sierra.
Ahora toca bajar por el sendero lleno de zarzas, con cuidado por las espinas, hasta cruzar a la otra orilla para llegar al final del camino forestal abierto (aunque en mal estado) para acceso de vehículos en caso de incendio; pero antes hay que cruzar, eh! y no es tan fácil.
Al final, sólo cayó uno al agua: el sherpa
Pero era sólo agua, y bastante fresca, por cierto. A continuación nos dirigimos hacia la toma del canal, no sin antes pasar por este puente de madera sobre el rio, idóneo para bellas fotografias de recuerdo.
En este punto, el grupo se rompió, por lo que fuimos en busca de los perdidos, para juntarnos de nuevo en el camino de subida al refugio de Rosales, aprovechando durante todo el trayecto para comer moras (sin abusar) que nos supieron a gloria, teniendo en cuenta que la cuestecilla hasta el refugio se las trae.
Una vez arriba, las vistas espectaculares de los Alayos nos hacen olvidar el esfuerzo y reconocer que ha valido la pena; pero eso no quita que tenemos hambre, y en saciarla ponemos todo nuestro empeño, lo que se traduce en cara de felicidad.
Con los estómagos bien rellenos, como se puede observar, jejeje, salimos en dirección a los arenales del Trevenque, por donde realizaremos el regreso, siguiendo el carril en ligero ascenso, pero que supone un trabajo extra después de lo que hemos comido.
Estos caminos son, recientemente, objeto de tránsito por parte de ciclistas y caballistas, con los que es frecuente cruzarse.
Al fondo se divisa el carril de subida al Trevenque, que habremos de tomar para alcanzar nuestra meta: el aparcamiento del canal de la Espartera, donde dejamos los vehículos.
En la zona del canal y el carril forestal del puente de los Siete Ojos, se están apilando los troncos fruto de la limpieza llevada a cabo en el cerro Huenes, para su retirada y venta a las serrerias.
Pero a nosotros, lo que nos interesa es la cerveza fresquita que nos está esperando en el Macareno (fuente del Hervidero) y de la que damos cuenta en un abrir y cerrar de ojos, además de un buen rato de convivencia con tod@s.
Hasta la próxima.