"Los aires de la montaña guiarán mis cenizas al paraiso"

A nuestra compañera Rosario "ito" Gámez que nos dejó en su plenitud. Pionera de nuestros senderos, estas páginas son un pequeño homenaje a su memoria.

martes, 9 de agosto de 2011

Subida al Mulhacen-Trevelez 7-8-2011

Magnifica y dura travesia para este primer fin de semana de agosto. Fuera de programa por estar en vacaciones la mayor parte de los senderistas, es una excursión bastante habitual en estas fechas. La intención era ver amanecer en la cumbre del Mulhacen, lo que requería hacer noche en la Caldera para acometer la subida al techo de la Península con el tiempo suficiente para no perdernos el fantástico acontecimiento, continuando nuestra marcha en dirección a Trevelez pasando por Siete Lagunas. Este plan resultó atrayente para ocho osad@s con ganas de aventura, y algún loco que hizo una pausa en sus vacaciones, y quedamos para subir al Albergue de la Hoya de la Mora donde el microbus lanzadera nos llevaría a las 6 de la tarde hasta las Posiciones del Veleta, comienzo de nuestra caminata.


 La espera del transporte se hace más corta con un café y una charla.
 Mirando a lo lejos y concentrado en la gran aventura, encontramos a nuestro compañero Fran.
 Este simpático "azafato" nos sirvió de guía con sus explicaciones....
 que hicieron reir a más de una.

Todos bien pertrechados, reciben una breve descripción del sherpa....y con el Mulhacén (dcha) y Alcazaba (izda) como testigos.
 Arrancamos con ganas, pero el peso de las mochilas se hace notar.

 Y llegamos a la Carihuela, a los pies del Veleta, donde hay que sortear este nevero...
..que nos deja esta bonita cascada de agua fresca y cristalina.

 Continuamos por el carril con las primeras sombras creadas por la caida de la tarde..ya se nota el fresco, y se agradece estar al sol...
 ...y tomamos la vereda que nos lleva al collado de la Caldera, para ahorrarnos un rato de sosa caminata, aunque la subidilla se las trae...
 ...hasta que llegamos a lo alto para divisar la laguna de la Caldera, el refugio (que estaba lleno) y el Mulhacén iluminado por los últimos rayos de sol que le dan ese color anaranjado...había que darse prisa para instalar el vivac con las últimas luces y antes de la caida de la noche...
...pero la bajada no se presta para muchas tonterías...¡ Despacio pero seguro !
 Y ahora, a instalarse en nuestras habitaciones (muy ventiladas, por cierto)...

 Felices sueños, que al día siguiente hay que madrugar. Ya se encargó Juan de entretener la velada.
Es importante dormir sin botas, pero guardándolas a buen recaudo de los zorros...que nos hicieron una visita, aunque sólo se llevaron una bolsa de basura.
 Se notan las caras de sueño... a las 4,30 h. ha tocado recoger todo y ponerse en marcha para llegar al amanecer...
... y emprendemos la subida con frío, buenas linternas y ganas de llegar...
 ...lo que conseguimos después de hora y media de dura ascensión...




 ...que merece unos abrazos de alegría.
¡¡¡ Cumbre !!! grita el sherpa, despertando, sin querer, que conste, a tres valientes que pasaron la noche en lo alto.
 Pero preparamos un suculento desayuno con café caliente, leche condensada y bizcocho (gracias, Fran) que nos supo a gloria, y a los que habíamos despertado, también.


El amanecer en el pico más alto de la península, con un cielo sin nubes, el mar Mediterráneo al fondo y la mejor compañía que puedas imaginar es, sencillamente, ESPECTACULARRRRR....

Esta imagen me dejó sin palabras...Fran y yo frente al sol en el horizonte...nos la hizo Palma Chillón, que la envió por correo electrónico. Gracias, Palma, es fabulosa.


Después de disfrutar hasta las 7,30 h., comenzamos el penoso descenso a siete lagunas y Trevelez, destino de esta ruta.



Al fondo, la laguna hondera nos espera para comer algo, refrescarnos y quitarnos la ropa que ya sobra.


 El animalico también tenía hambre, así que comió de nuestro pan.
Una vez repuestos, continuamos nuestro recorrido bajo un sol implacable que nos hará sufrir lo que queda de camino, por la vereda interminable y empedrada, que nos machaca sin compasión nuestros doloridos pies, rodillas, hombros, etc... (¡cómo pesan las mochilas!)



Las cascadas del rio Culo de perro nos despiden de este bonito paraje.

 ¡Qué cerca se ve el pueblo, pero qué lejos, en realidad!
Muy merecido descanso y muchas gracias a los Pacos por estar ahí cuando más lo necesitamos.