Fuente de los 16 caños y comienzo de esta ruta dominguera desde Güejar Sierra. El tiempo acompañó. Aquí teneis a los valientes que se atrevieron a realizarla.
Antonio Escobosa, que ya se está haciendo habitual, Juan Legaza, Vero, Jose Barbero (nueva incorporación), Silvia ( a la que ya echábamos de menos), Antonia Aranda y Manolo "el sherpa"; detrás de la cámara, Juan Carlos. Hacía fresquito al empezar, aunque se presagiaba calor.
Comenzamos la dura subida, que no te da un respiro hasta llegar a las cruces negras, balcón virtual con magníficas vistas del pueblo, el embalse de Canales, el campo de fútbol (con las rayas del campo un poco torcidas) y el lugar idóneo para refrescarnos, quitarnos algo de ropa y reponer fuerzas.
Las líneas rectas parece que no son lo suyo; a saber qué se había tomado el pintor ese día.
La vista del Veleta es excepcional desde este mirador.
Después de esta aliviante parada, toca retomar la marcha, pero ya más sosegada y disfrutando del paisaje. Hoy echamos de menos los buitres que habitan por esta zona y que suelen deleitar al caminante con su vuelo majestuoso...estarían dándose un festín por aquí cerca.
Por fín llegamos a la cumbre del Calar, donde hacemos parada obligatoria en las trincheras y nidos de ametralladoras, recuerdo de aquella penosa Guerra Civil, pero aquí los tiros los pegamos con chorizo de pavo, vino en bota, café, y unos magníficos pestiños con miel, (detalles de nuestro amigo Juan).
Con las barriguitas (barrigotas) llenas y los ánimos renovados, continuamos la subida al Collado de la Gitana, después de comprobar cómo la gente viene desde bien lejos a recorrer estos parajes. Nos hemos encontrado con una pareja de jubilados alemanes, que no hablan ni siquiera inglés, el cual "dominamos" muy bien algunos del grupo, pero no podemos practicarlo. (Vaya pegotazo).
Después de coronar el Collado, es la hora del regreso en continuado descenso que nos depara algunas sorpresas en forma de rumiantes astados que no suponen ningún peligro...pero impresionan.
A la "ito" la hemos dejado ahí para que disfrute.
Y, al final, una estupenda cerveza en los Pinillos. Hasta la próxima.
Una ruta preciosa, y con un poco de voluntad se puede subir ... durilla al principio, pero merece la pena.
ResponderEliminarSilvia
Me alegro mucho que te gustara, Silvia, pero ese dia te portastes como una "campeona". Bien por tí.
ResponderEliminarManolo
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarlo de las vacas lo tendremos en cuenta para echar un capote otro darnos unos capotazos.
ResponderEliminarHola:
ResponderEliminarSoy Yolanda la hermana de Ito y quiero agradeceros de corazón este precioso homenaje que le habéis dedicado y todo el cariño que le tenéis, en presente, por que ella sigue ahí.
Gracias emocionado.